Una mujer es como una bolsita de té. Nunca sabes lo fuerte que es hasta que se encuentra en agua caliente. Eleanor Roosevelt

¿Vives la vida pensando que algún día, podrás ser feliz? Pero es algo muy lejano.

¿No has tenido alguna vez la sensación que hay algo que no va bien en ti?

¿Intentas una y otra vez bajar de peso y nunca lo logras?

Hace un tiempo leí uno libro que recomiendo: “Cuando la comida es más que comida” de Geneen Roth.

Al poco de comenzar, te lanza la estupenda idea que, el problema que tenemos los que somos obesos es que, deseamos ser otra persona. Una persona que podrá ser feliz cuando baje los kilos de más, que en este momento tenemos y que nos obsesiona. Y que nosotros, siendo nosotros mismos, nunca podremos ser felices. ¿Qué deprimente, no crees? Es decir, en mi caso con 15 kilos de más, nunca voy a poder ser feliz. ¿No te pasa a ti también?

Tras leer estas páginas, me vino a la mente, una experiencia que viví hace años. Con un sacerdote, que, para más inri, ahora es Obispo en una diócesis extremeña. Me salto por la cara, que Dios, me había creado imperfecto, mal y que era mi cruz y tendría que vivir con ello. Me dijo que yo estaba mal hecho, que había nacido roto.

Recuerdo que, en ese momento, ya luchaba contra una obesidad incipiente, y me encontraba en un proceso de aceptación personal, en que empezaba a aceptar que era Gay.

Ahora en el tiempo, me doy cuenta que, hay personas que, de continuo, intentan hacernos sentir que estamos rotos, que somos imperfectos, que nunca lograremos nuestros objetivos, porque nunca seremos capaces de lograrlo.

Te cuento esta experiencia tan personal, porque me he dado cuenta que, muchas veces, tenemos a nuestro alrededor personas que la manera de querernos, es humillarnos para así, no sentir que su vida, es un desastre. Y lo más triste es que nosotros se lo permitimos.

Eleanor Roosevelt dijo en una ocasión: “Nadie te puede hacer sentir inferior sin tu consentimiento”.

 

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Te pregunto, ¿Por qué permites que te hagan sentir inferior?, ¿Qué beneficios sacas al permitir que te hagan sentir que estas rot@?

He descubierto, a lo largo de mi proceso, que al darles el poder a los demás, el poder a la comida, lo que hacía era evitar encontrarme conmigo mismo, con mis miedos. Solemos acumular kilos, como si fueran las capas de una cebolla, que nos impide:

  • Conocernos a nosotros mismos.
  • Darnos a conocer a los demás.

Me oculto, para evitar decirme quien soy yo. Porque considero que, no soy digno de amor. A mí me han lastimado tanto, me han hecho creer desde pequeño, que no valía nada. Hasta un miembro de mi familia, para lastimar a mis padres, me hizo creer, a la edad de seis años, que yo no era nada de su familia.

Imagínate, vivir en un ambiente, en el que te estas formando, física, emocional y espiritualmente, en el que te hacen sentir un cero a la izquierda. ¿Qué haces? Te refugias en ti mismo, y buscas un poco de paz, en aquello que te da consuelo, la comida. Y empiezas a vivir con una angustia vital, con ansiedad, con estrés, porque te sientes imperfecto, roto, que no vales nada. Sientes que tu entorno es tóxico para ti, pero no puedes escapar, porque no sabes dónde ir.

Y muchas veces no tomas la decisión de acabar con todo, porque hay algo dentro de ti que te impulsa a no tirar la toalla. Yo me refugie en la Fe, en saber que él, Dios me quería tal como era, no me juzgaba, me quería tal como era. Aunque años después un sacerdote me dijera que, estaba mal hecho….

Por ello, te invito a que dejes de castigarte con las dietas, son sólo un parche, no es la solución a tus problemas. Lo más importante, es que comencemos a querernos tal como somos. Porque SOMOS PERFECTOS, incluso aunque seamos Gord@s, Gays. Comencemos a tomar las riendas de nuestras vidas y dejemos de poner las excusas que nos agotan.

Una de las excusas más recurrentes que ha prevalecido en los años ha sido, sigo comiendo, porque nunca voy a conseguir tener el cuerpo que quiero. Soy muy ancho, según mi fisio, tengo mucho cuello y mi espalda, parece un armario empotrado. Y que es lo que hacía, me ponía a dieta, una semana, perdía un kilo, me desanimaba, y cogía tres. Ya que esa no era la solución

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Un pequeño acto, es lo que suele marcar la diferencia. No olvides que eres perfecto, tal como eres. Eres perfecto y siempre lo serás. Un pequeño paso marca la diferencia entre quien eres tú, en este momento. Y la persona que puedes llegar a ser. Es un pequeño paso que te va a llevar a encontrarte contigo mism@, mirarte a los ojos y quererte, de la única manera que hay de quererse, sin filtros, excusas o máscaras. Porque lo que está en juego, es tu felicidad.

Y para lograrla no existen recetas mágicas, ni atajos para conseguirla. Porque la felicidad no es algo que el individuo posea, es algo que la persona es. Y tú, si lo deseas, ahora mismo, puedes ser feliz, con tus circunstancias, que son las mejores para ti. Tus decisiones, que, aunque no lo creas, son las acertadas en cada momento de la vida. Incluso hay estudios que lo corroboran. Lo cual, ha de quitarnos un peso enorme de encima, el saber que las decisiones que hemos tomado, son siempre, las mejores en cada circunstancia. Por ello, hemos de dejar de culparnos de lo que hicimos o dejamos de hacer. Las decisiones que tomemos hoy, van a determinar nuestro futuro. Lo bueno del pasado, es que ha pasado. El fututo, está por venir. Vivamos el presente y pongamos las bases, para el futuro que deseemos.

 

Por eso te invito, a que me acompañes a contestar unas preguntas, ya que nuestro presente, va a determinar lo seremos y todo lo que podemos llegar a lograr:

¿De qué me escondo?

¿De qué tengo miedo?

¿Qué me impide al menos intentarlo?

Estas y otras preguntas, las daremos respuesta en el siguiente artículo.